International Network for Peace

La Red de Afectados por violencia política

Quiénes somos

Somos una red global de organizaciones formadas por personas que han perdido a sus seres queridos o han sido afectados directos de guerras, armas nucleares, terrorismo, genocidio, crimen organizado o violencia política.
Trabajamos juntos para romper las espirales de la violencia y la venganza; siendo un compromiso nuestro honrar las memorias de las víctimas y la dignidad de los supervivientes.
Nuestra tarea es transformar nuestro dolor y pérdida en acciones por la paz.

 

Los artículos más recientes



Nota de prensa

Familiares de víctimas israelíes y palestinas inician una nueva gira por España para promover la paz y la reconciliación

CPFF
Jueves 10 de junio de 2010
Círculo de Padres-Foro de Familias (CPFF), ONG integrada por 600 familias israelíes y palestinas que han perdido a parientes de primer grado en el marco del conflicto de Oriente Próximo, inicia hoy una nueva gira por España, visitando la Comunidad de Madrid y el País Vasco del 7 al 11 de junio.

Fundado en 1995 en pleno Proceso de Paz de Oslo, el CPFF es una organización única, cuya fortaleza reside en la cooperación establecida entre sus miembros israelíes y palestinos, que trabajan conjuntamente en pos de la paz y la reconciliación entre los dos pueblos.

Este trabajo sobre el terreno en Israel y la Autoridad Nacional Palestina tiene como principal objetivo la creación de un marco que promueva un proceso de reconciliación entre palestinos e israelíes, que esté listo cuando ambas partes firmen un acuerdo de paz.

Para alcanzar este objetivo, llevan a cabo diversas iniciativas y programas para facilitar el conocimiento mutuo y acabar con los estereotipos que impiden un acercamiento entre las partes. Cada día, a través de sus actividades y con el alcance de su mensaje universal a favor de la reconciliación, el CPFF reafirma la santidad de la vida, la necesidad de salvaguardad la dignidad humana y la libertad.

El Círculo de Padres-Foro de Familias expresó su “consternación y horror ante los sucesos ocurridos en torno a la flotilla de ayuda humanitaria a Gaza, las manifestaciones de violencia que nuevamente han dejado su secuela de muertos, heridos, dolor y duelo. Estos sucesos recalcan nuestra visión que el conflicto entre nuestros dos pueblos sólo podrá ser resuelto adecuadamente mediante el diálogo, la negociación y el abandono de la violencia y de la política de la fuerza”.

Agenda de la visita

Los representantes del CPFF Aaron Barnea, israelí, y Ali Abu Awwad, palestino:

El martes 8 de junio participarán en Bilbao del Seminario “Paz en positivo. Un reto posible”, organizado por la Fundación Sabino Arana en el Palacio Euskalduna. Está prevista una rueda de prensa a las 11:30 y una conferencia abierta a las 19:30.

El miércoles 9 de junio a las 16:30 comparecerán ante la Comisión de Derechos Humanos y Solicitudes Ciudadanas del Parlamento Vasco.

El jueves 10 de junio participarán de diversas actividades organizadas por la candidatura de San Sebastián como Capital Europea de la Cultura 2016. Así, a las 19:30 participarán en el Círculo de Sillas del Bulebar, en Donostia.

El viernes 11 de junio a la 13 h serán recibidos por el Lehendakari Paxti López Álvarez en la Sede de la Presidencia – Lehendakaritza.

Información sobre los representantes del CPFF

Aaron Barnea. Israelí, es responsable de Relaciones Aaron Barnea Internacionales del Círculo de Padres–Foro de Familias. Entró en la organización tras la muerte de su hijo Noam, en un acto de servicio como soldado (especialista en dispositivos explosivos) en el sur del Líbano, el 12 de abril de 1999. Activista a favor de la paz durante muchos años. Fue Secretario General de la Federación Internacional de Asociaciones de Trabajadores de la Educación entre 1992 y 1996 y miembro activo en varias actividades internacionales del movimiento laborista israelí, entre otras.

Ali Abu Awwad. Palestino, es portavoz del Círculo de Padres – Ali Abu Awwad Foro de Familias. En la primera Intifada su madre, sus hermanos y él mismo fueron arrestados por su actividad en la batalla hacia la libertad. Ali estuvo preso durante cuatro años en una cárcel israelí y fue puesto en libertad gracias al Tratado de Oslo, el cuál significó una esperanza de paz entre israelíes y palestinos. Ali entró a formar parte de la organización tras el asesinato de su hermano Yousef por parte de soldados israelíes.

Contacto:
Federico Zukierman Merlin
Coordinador del Círculo de Padres-Foro de Familias en España
Teléfono: 697 877 900
Email: federico@theparentscircle.org



Radio del Círculo de Bellas Artes de Madrid

Dignidad israelí, dignidad palestina

Una línea sobre el mar
Viernes 18 de junio de 2010

Desde la Web del programa radiofónico
"Una Línea sobre el Mar".

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Ali Abu Awwad y Aaron Barnea

Conducido por Óscar, Eva, Marga y Amador, podéis escuchar la conversación con Aaron Barnea, israelí, y Alí Abu Awwad, palestino, representantes internacionales del Círculo de Padres - Foro de Familias, quienes estuvieron en Madrid y el País Vasco en la segunda semana de junio.


"Una línea sobre el mar" (Una hora de radio dedicada a la filosofía de garaje) se puede escuchar todos los martes de ocho a nueve de la tarde en:

* El 100.4 de la FM

O bien en cualquier momento desde:

* El blog del programa

* La web de Radio Círculo

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Una línea sobre el mar
Una hora de radio dedicada a la filosofía de garaje


Publico.es/ Fuera de lugar

’He transformado mi dolor en pasión por la paz’

Amador Fernández-Savater
Sábado 19 de junio de 2010

Extracto de la entrevista que Amador realizó en Bilbao el pasado 8 de junio de 2010 a Jo Berry y Pat Magee.

“He transformado mi dolor en pasión por la paz y así he ampliado mi humanidad”

Publicado el 19 Jun 2010
Jo Berry es hija de Sir Anthony Berry, miembro del Parlamento británico y del partido conservador inglés asesinado por el IRA en el atentado del Grand Hotel de Brighton de 1984. Pat Magee fue el militante del IRA que puso la bomba. Tras pasar 13 años en la cárcel, salió amnistiado gracias al Acuerdo de de Paz de Viernes Santo en 1999. Ambos se encontraron en el año 2000 y exponen juntos desde entonces su apuesta por la paz, el diálogo y la reconciliación.

Han realizado un documental para la BBC sobre su experiencia (Facing the enemy) y ahora preparan un libro. Jo es presidenta de la organización Building Bridges for Peace (Construyendo puentes para la paz) y de la Red Internacional por la Paz (International Network for Peace). Pat es un defensor activo del proceso de paz en Irlanda del Norte. En el veinticinco aniversario del atentado de Brighton, ambos fueron invitados a hablar juntos en el Parlamento inglés.

No llevan nada apenas preparado cuando hablan en público. Parece como si en realidad prosiguieran una larga conversación íntima. Cada encuentro es en carne viva. No sólo se percibe el dolor, sino también una extraña alegría. Y sobre todo la grandísima fuerza de una vulnerabilidad compartida.

¿Qué les ocurrió?

Jo. Cuando hace veinticinco años murió mi padre, a quien yo adoraba, decidí emprender un viaje: renunciar a condenar a los demás, transformar mi dolor, poner fin al ciclo de violencia y venganza. Una parte de mí anhelaba la paz. Quería transformar mi trauma, pero ¿cómo? No lo sabía, me encontraba muy sola. Pero tenía confianza para emprender el viaje, una semilla a la vez frágil y fuerte.

Una noche, cuando volvía a casa en Londres, esperando el autobús me encontré con un joven que venía de Belfast. Charlamos y cogimos finalmente un taxi juntos. Me contó que su hermano había muerto a manos de soldados británicos. Entonces vi claro qué tenía que hacer para transformar mi trauma en algo positivo: convertirme en un puente. Construir un mundo en el que no estemos de pronto divididos como ese chico y yo, sino donde podamos ser amigos.

Pat. Nunca es fácil hablar al lado de Jo, yo he dejado un legado terrible y quiero reconocerlo. Crecí en una comunidad sin poder. Irlanda estaba dividida, una minoría no era escuchada, todas las herramientas políticas estaban proscritas. La violencia fue el resultado inevitable. No teníamos opciones y por eso decidí participar en la lucha armada. En realidad, nuestra violencia surgió de nuestra propia debilidad: no teníamos recursos políticos para cambiar la realidad, sólo los encontramos mucho más tarde. Por eso no podíamos cerrar el grifo del conflicto armado. Brighton fue un atentado importante dentro de una campaña por llevar la guerra fuera de Irlanda, directamente a nuestros enemigos, a las personas culpables del terrorismo de Estado. Entonces nos pareció la mejor manera de actuar.

¿Cómo fue su encuentro?

Jo. En los años 80 y 90, visité muchas veces Irlanda del Norte. Era una auténtica zona de guerra. Conocí a irlandeses que dormían totalmente vestidos porque esa misma noche sus casas podrían ser asaltadas y ellos detenidos. En esas condiciones era difícil dar con los espacios necesarios para elaborar mi trauma emocional. Encontré mucha humanidad, pero era realmente difícil escuchar y ser escuchada. Mi acento inglés sonaba como una amenaza para la gente. Tras el acuerdo de paz, las condiciones cambiaron: entonces podía ser escuchada y escuchar sin miedo.

Yo quería encontrarme con Pat para escuchar qué le llevó a asesinar a mi padre. Pat salió de la cárcel gracias a los acuerdos de paz de Viernes Santo. Cuando escuché la noticia por televisión, sentí dolor e ira. Pero yo quería escucharle. Algunos amigos intentaron organizarme una reunión con él. Un día, estando yo en Irlanda del Norte en el año 2000, me llamaron y me dijeron: “¿quieres conocer a Pat esta noche?” Yo me dije: “no estoy preparada, no tengo ganas en este momento”, pero al final acudí. La reunión fue de una intensidad extraordinaria, duró tres horas. Durante la primera hora y media, Pat se puso un sombrero político: me daba razones y argumentos que justificaban el atentado que acabó con mi padre. Yo no quería culparle, sino escuchar su historia, comprenderla. Pero entonces algo sucedió y Pat me dijo: “me gustaría escuchar su dolor y su ira, ¿qué puedo hacer para ayudarla?” Ahí empezó nuestro viaje.

Pat. Cuando salí de la cárcel, la situación era nueva. Yo me preguntaba qué nuevo papel podía jugar. Un tiempo después, supe que Jo quería encontrarse conmigo. Cuando me reuní con ella, yo llevaba puesto un sombrero político. Le explique por qué había hecho lo que había hecho. Pero estar junto a alguien que escuchaba me cambió profundamente. Entonces reconocí lo asombroso de aquel momento. Lo que me dejó sin habla fue que Jo no expresaba ira. Todo hubiera sido más fácil para mí si Jo se hubiese encolerizado o enfrentado conmigo. Pero su disponibilidad a escuchar y conocer mi historia me desarmó. Y esa apertura ha motivado 10 años de exploración conjunta.

Para leerla completa:
Fuera de Lugar, blog de Amador Fernández-Savater



Círculo de Padres - Foro de Familias

Discurso de una Madre Israelí en el Parlamento Europeo

Dr. Nurit Peled-Elhanan - Traducción de Beatriz Abril Alegre
Viernes 6 de agosto de 2010
MUJERES
A los niños asesinados en los campos de fresas
Nurit Peled-Elhanan
Traducción de Beatriz Abril Alegre
Nurit Peled-Elhanan es una activista por la paz israelí y una de las fundadoras del Círculo de Padres - Foro de Familias (the Parents Circle - Families Forum). Tras la muerte de su hija Smadar Elhanan, que tenía 13 años cuando fue asesinada por un terrorista suicida en Jerusalén en septiembre de 1997, ella comenzó a realizar una crítica abierta y directa de la ocupación israelí en los territorios palestinos.
Peled-Elhanan está casada con Rami Elhanan, cofundador del Círculo de Padres - Foro de Familias (the Parents Circle - Families Forum).
Elhanan ha sido distinguida en 2001 con el premio Sakharov por los Derechos Humanos y la Libertad de Expresión, concedido por el Parlamento Europeo.
A continuación, encontraréis el discurso de Nurit en la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo el 8 de marzo de 2005, Día Internacional de la Mujer.

Gracias por invitarme a este acto en el día de hoy. Es siempre un honor y un placer estar aquí, entre todos ustedes (Parlamento Europeo).

Sin embargo, debo decir que deberían haber invitado a una palestina en mi lugar, porque las mujeres que más sufren la violencia en mi país son las palestinas. Me gustaría dedicar mi discurso a Miriam R’aban y su marido Kamal, de Bet Lahiya en la Franja de Gaza, cuyos cinco hijos fueron asesinados a manos de soldados israelíes mientras cogían fresas en el campo de la familia. Nadie se sentará en el banquillo por este asesinato.

Cuando pregunté a las personas que me invitaron aquí por qué no habían invitado a una mujer palestina, la respuesta fue que eso haría que el debate fuera demasiado localizado.

No sé lo que es violencia no localizada. El racismo y la discriminación pueden ser conceptos teóricos y fenómenos universales pero su impacto es siempre local, y real. El dolor es local, la humillación, los abusos sexuales, la tortura y la muerte son todos muy locales, al igual que las cicatrices.

Desafortunadamente, es cierto que la violencia local infligida a las mujeres palestinas por parte del gobierno y el ejército de Israel se ha expandido por todo el mundo. De hecho, la violencia de estado y la violencia del ejército, la individual y la colectiva, son el destino de las mujeres musulmanas hoy en día, no sólo en Palestina, sino allá donde el ilustrado mundo occidental dirija su paso imperialista. Es una violencia que rara vez se suele abordar y que la gente en Europa y EE.UU. consiente sin más.

Esto se debe a que el llamado mundo libre tiene miedo del útero musulmán.

La Gran Francia de “liberté, égalité et fraternité” tiene miedo de las jóvenes con pañuelo. El Gran Israel Judío tiene miedo del vientre musulmán, al que sus ministros denominan amenaza demográfica.

El Todopoderoso Estados Unidos y Gran Bretaña están infectando a sus ciudadanos con un miedo ciego a los musulmanes, a los que describen como viles, primitivos y sedientos de sangre, además de ser antidemócratas, machistas y productores a gran escala de futuros terroristas. Todo esto a pesar de que quienes están destruyendo el mundo a día de hoy no son musulmanes. Uno de ellos es un cristiano devoto, uno es anglicano y el otro es un judío nada piadoso.

Nunca he experimentado el sufrimiento por el que pasan las palestinas cada día, cada hora, desconozco el tipo de violencia que convierte la vida de una mujer en un infierno constante. Esta tortura física y mental diaria de las mujeres a las que se priva de sus derechos humanos básicos y de su necesidad de privacidad y de dignidad, mujeres que sufren el asedio a sus hogares en cualquier momento del día o de la noche, que son obligadas a punta de fusil a desnudarse delante de extraños y de sus propios hijos, cuyas casas son demolidas, que son privadas de su sustento y de todo tipo de vida familiar normal. Esto no forma parte de mi experiencia.

Pero soy víctima de violencia contra las mujeres por el hecho de que la violencia contra los niños es realmente violencia contra las madres. Las mujeres palestinas, iraquíes y afganas son mis hermanas porque todas estamos en manos de los mismos criminales sin escrúpulos, que se hacen llamar líderes del mundo libre e ilustrado y que en nombre de esta libertad e ilustración nos roban a nuestros hijos.

Asimismo, las madres israelíes, estadounidenses, italianas y británicas han estado, en su gran mayoría, cegadas y les han lavado el cerebro hasta tal punto que no pueden ver que sus únicas hermanas, sus únicas aliadas en el mundo son las madres musulmanas palestinas, iraquíes o afganas, cuyos hijos han sido asesinados por los nuestros o que se inmolan con nuestros hijos e hijas. Todas tienen el cerebro infectado por los mismos virus engendrados por los políticos. Y los virus, aunque puedan tener diversos nombres ilustres como Democracia, Patriotismo, Dios, Patria, son todos iguales. Son parte de ideologías falsas que pretenden enriquecer al rico y dar poder al poderoso.

Todas somos víctimas de la violencia mental, psicológica y cultural que nos convierte en un grupo homogéneo de madres de luto o que podrían acabar de luto. A las madres occidentales se les ha enseñado a creer que su útero es un activo nacional, del mismo modo que se les ha enseñado a creer que los úteros musulmanes son una amenaza internacional. Se les educa para que aprendan a no gritar: «Yo le traje al mundo, yo le di de mamar, es mío y no dejaré que su vida sea más barata que el petróleo, ni que su futuro valga menos que un trozo de tierra.»

Todas estamos aterrorizadas por la educación que infecta las mentes para que creamos que lo único que podemos hacer es rezar porque nuestros hijos vuelvan a casa o estar orgullosas de sus cuerpos sin vida.

Todas nosotras fuimos educadas para aguantar todo esto en silencio, para contener nuestro miedo y frustración, para tomar Prozac contra la ansiedad, pero nunca para aclamar a Madre Coraje en público. Para no ser nunca madres judías, italianas o irlandesas de verdad.

Soy víctima de la violencia de estado. Mis derechos naturales y civiles como madre han sido violados porque tengo que temer el día en que mi hijo cumpla los 18 años y se lo lleven para servir de herramienta de juego de criminales como Sharon, Bush, Blair y su clan de generales sedientos de sangre, sedientos de petróleo y sedientos de tierra.

Viviendo en el mundo en el que vivo, en el estado en el que vivo, en el régimen en el que vivo, no me atrevo a ofrecer a las mujeres musulmanas ideas para que cambien sus vidas. No quiero que se quiten sus pañuelos o que eduquen a sus hijos de forma distinta, y no les alentaré a que constituyan Democracias a imagen de las occidentales, que las desprecian a ellas y a los suyos. Tan sólo quiero pedirles humildemente que sean mis hermanas, expresarles mi admiración por su perseverancia y por su valor para seguir adelante, por tener hijos y mantener una vida familiar con dignidad a pesar de las condiciones imposibles que mi mundo les impone. Quiero decirles que todas estamos unidas por el mismo dolor, todas somos víctimas de la misma clase de violencia aunque ellas la sufran mucho más, por ser maltratadas por mi gobierno y su ejército, con el patrocinio de mis impuestos.

El islam en sí mismo, como el judaísmo y el cristianismo, no es una amenaza para mí ni para nadie. El imperialismo estadounidense sí lo es, la indiferencia y la cooperación europeas sí lo son, y el racismo israelí y su cruel régimen de ocupación lo son. El racismo, la propaganda en la educación y la xenofobia inculcada convencen a los soldados israelíes para que ordenen a una palestina a punta de fusil que se desnude delante de sus hijos por motivos de seguridad. La más profunda falta de respeto por el otro es lo que permite a los soldados estadounidenses violar a las mujeres iraquíes, dar permiso a los carceleros israelíes para mantener a mujeres jóvenes en condiciones inhumanas, sin las condiciones higiénicas básicas, sin electricidad en invierno, sin agua limpia ni colchones limpios y separar a las madres de sus bebés y de los hijos a los que todavía están amamantando. Obstaculizar su camino al hospital, bloquear su paso a la educación, confiscar sus tierras, arrancar sus árboles e impedir que cultiven sus campos.

No puedo entender por completo a las mujeres palestinas ni su sufrimiento. No sé cómo sobreviviría a tal humillación, a tal falta de respeto de todo el mundo. Lo único que sé es que la voz de las madres ha sido acallada durante demasiado tiempo en este planeta asolado por las guerras. El grito de las mujeres no se escucha porque no son invitadas a foros internacionales como éste. Esto es lo que sé y es muy poco. Pero para mí es suficiente para recordar que estas mujeres son mis hermanas, y que se merecen que grite y que luche por ellas. Y cuando pierden a sus hijos en campos de fresas o en calles mugrientas en los controles de seguridad, cuando sus hijos son disparados de camino al colegio por niños israelíes que fueron educados para creer que el amor y la compasión dependen de la raza y la religión, lo único que puedo hacer es ponerme de su lado y del lado de sus bebés traicionados, y preguntar lo que preguntó Anna Akhmatova, otra madre que vivió en un régimen de violencia contra mujeres y niños:

¿Por qué este hilillo de sangre desgarra el pétalo de tu mejilla?



Centro Cultural Islámico ’Córdoba’ en 45-47 Park Place (Manhattan)

Rehaciendo diálogos entre voces de afectados, rotos por los medios de comunicación

por Juan Gutiérrez
Miércoles 1ro de septiembre de 2010

Hoy casi todos nos hemos enterado por la tele, radio, prensa o internet de que hay una disputa en Nueva York acerca de si permitir o no la construcción de un centro cultural islámico en la vecindad de la Zona Cero en Manhattan.

Sabemos que se han realizado encuestas de opinión entre los neoyorkinos, que el alcalde lo apoya, que un grupo de rabinos se ha pronunciado a favor y que hay también una asociación israelí con tanta virulencia en contra que propone instalar junto a la “megamezquita” un local de alterne gay. Y acabamos de enterarnos de que Obama, tras tomarse su tiempo, también se ha pronunciado a favor.

Pero ¿Cómo se han pronunciado los mismos afectados?

Los medios de comunicación nos dan a entender que sus sentimientos y razones tienen una importancia decisiva y recogen la voz de algunos afectados que se oponen unánime y tajantemente a ese centro.

Así nos informó, por ejemplo, el ABC el 25 de Julio que:
“Hubo y hay protestas. Algunas proceden de familiares de víctimas del 11-S, como Lee Hanson, que ese día perdió a su hijo, a su nuera y a su nieta. Los tres volaban a bordo del vuelo 175 de United Airlines que los terroristas secuestraron y estrellaron contra la Torre Sur. A Henson no se le olvida la llamada que desde el móvil le hizo su hijo para decirle: «No te preocupes, papá, esto va a ser rápido». Lo siguiente que oyó por el auricular fue: «Oh, Dios. Oh, Dios. Oh, Dios». Miró por el televisor y vio el impacto del avión contra la Torre.
Luego está Eileen Tallon, la madre de un bombero que falleció durante las tareas de rescate, y que para nada está conforme con que los musulmanes, a los que culpa sin distinción de la pérdida de su hijo, oren donde éste murió. En la misma línea se manifiesta la hermana de una de tantas víctimas cuyos restos mortales ni siquiera han aparecido: «Los islamistas le mataron y ahora van a construir una mezquita en su tumba. Dime tú si su victoria no va a ser completa», se queja”.

“El Pais” por su parte declara este 12 de Agosto de 2010: - Nueva York. El plan para construir una mezquita en la zona cero, donde estuvieron las Torres Gemelas, indigna a las víctimas del 11-S.

Y el 15 de Agosto sigue insistiendo: Diversos miembros de asociaciones de víctimas del 11-S (consideran que) "Barack Obama ha abandonado a América en el mismo lugar en el que su corazón quedó roto hace nueve años", dijo Debra Burlingame, hermana de uno de los pilotos asesinados y portavoz de diversas familias. "La construcción de la mezquita es un acto de provocación que sólo causará más ataques sangrientos en el nombre de Alá".

Ningún medio de comunicación, sin embargo, ha recogido la voz de un solo afectado por el 11S en apoyo al centro cultural islámico, aunque las ha habido colectivas y públicas, como la que aquí se recoge:


Un grupo de familias de víctimas del 11S elogia a la Comisión de Sitios Históricos por permitir que siga adelante el proyecto de construir en el Bajo Manhattan un centro cultural islámico.

Nueva York, 3 de Agosto 2010 – “Familias del 11 de Septiembre por un Mañana en Paz” - grupo formado por familiares de los asesinados el 11S ha hecho pública la siguiente declaración tras la decisión de la Comisión de Sitios Históricos (Landmark Commission) sobre la finca en que se proyecta un centro de la comunidad islámica.

Las “Familias del 11 de Septiembre por un Mañana en Paz” se sienten contentas de que la Comisión de Sitios Históricos de Nueva York haya realizado un estudio completo de la situación del edificio en 45-47 Park Place y decidido permitir la construcción del proyectado centro comunitario.

Como familiares que pagaron el precio más alto en los atentados terrorisas del 11S comprendemos y compartimos de verdad el dolor y la pérdida sufridos por todos cuantos también perdieron a sus seres queridos; pero no queremos que nuestra pena dé paso a la intolerancia ni a la intransigencia.

Nunca hay que olvidar a los musulmanes que hubo entre los asesinados aquel día: Musulmanes trabajando en las torres y musulmanes que respondieron inmediatamente perdiendo sus vidas mientras salvaban otras vidas. Los musulmanes de Norteamérica se han ganado el derecho a participar en la reconstrucción del bajo Manhattan.

La realización del Centro Cultural Islámico mostrará al mundo que la tolerancia y el respeto entre religiones continúa siendo uno de los ideales más altos de Norteamérica en consonancia con los valores fundamentales de nuestra constitución.

Estamos convencidos de que el apoyo de nuestra nación a las comunidades islámicas comprometidas con la paz en la ciudad de Nueva York mostrará al mundo que los norteamericanos cerramos filas contra la intolerancia religiosa y el racismo.

“Familias del 11S por un Mañana en Paz” es una organización fundada por familiares de los muertos el 11 de Septiembre del 2001. Hoy forman parte de ella más de 200 familias. El grupo está comprometido con la noviolencia y con el mantenimiento de la ley en la búsqueda de justicia y en el rendimiento de cuentas”


Al recoger profusamente las voces negativas y silenciar del todo las positivas los medios de comunicación mutilan el diálogo a que invitan los pareceres contrapuestos y lo reducen a una letanía condenatoria. Sofocan así el diálogo que surge en el interior de cada afectado por violencia terrorista que entiende y siente las razones que hay en las voces a favor y en contra de la mezquita.

Ese diálogo se puede restablecer gracias a que la Red Internacional por la Paz cuenta con esta página web, que funciona así como un medio de comunicación alternativo. Es un diálogo al que puede sumarse nuestra Asociacion 11-M Afectados del Terrorismo aportando dos cosas:

- Señalando, como españoles que somos , que esa Mezquita va a ser edificada por una iniciativa que se ha puesto el nombre de Córdoba en recuerdo de la tolerancia que hubo durante siglos en Al Andalus durante el emirato y califato de Córdoba.
- Recordando que nuestra presidenta Pilar Manjón acudió a la mezquita de la M-30 a conversar con los alumnos de la madrasa, sin preocuparse por su cercanía o lejanía respecto a los lugares del horror en el 11-M.

Artículo escrito por Juan Gutiérrez, miembro del comité ejecutivo de la Red Internacional por la Paz.


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