International Network for Peace
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Un palestino de Gaza, ’Peace Man’, y un israelí de Sderot, ’Hope Man’, se hicieron amigos en un encuentro de jóvenes
Lunes 9 de marzo de 2009
INICIATIVA PACIFISTA EN ORIENTE PRÓXIMO | VOCES CONTRA LAS BOMBAS
De un lado y otro de una de las fronteras más violentas del mundo, el millón y medio de habitantes de Gaza están a un kilómetro de los 20.000 del pueblo israelí de Sderot. Una barrera les separa, totalmente hermética desde que Hamás se apoderó de la franja e Israel la bloqueó en el 2007. Gaza está superpoblada por los refugiados de 1948 -y sus descendientes-, que fueron expulsados por los israelís que construyeron Sderot y otros pueblos y ciudades de lo que es hoy Israel.
Desde la Intifada del 2000, dialogan a golpe de bombas y cohetes. Viven en el miedo, caldo de cultivo del extremismo que fomenta la violencia. Un círculo vicioso cuyos decibelios bastan para dejar sordo. Pero existe otro diálogo. Es tímido, como las voces ante las bombas. Lejos de mediadores interesados, surge de la propia sociedad. Unos ciudadanos apuestan por él como vía hacia la paz. De ahí nació la amistad entre un palestino de 35 años, estudiante de Administración Pública, vecino de Saidaia (este de la ciudad de Gaza), y un israelí de 40, padre de familia, técnico de alta tecnología y que vive en Sderot. Ambos hablan inglés y se parecen, no solo en la altura (1,75 m) y el color del pelo (oscuro), sino también en sus sueños.
Se conocieron en el 2006 en un encuentro del Centro para los Futuros Emergentes (CFE), una oenegé que desde el 2004 organiza hasta seis reuniones al año entre palestinos e israelís para que se estrechen lazos de amistad y nazcan proyectos conjuntos. Ellos soñaban con fundar una colonia de vacaciones para niños. Pero el cierre de la franja les obligó a renunciar. Al no poder verse, crearon, en enero del 2008, un blog, La vida debe seguir en Gaza y Sderot (http://gaza-sderot.blogspot.com). Allí, el palestino Peace Man (Hombre de Paz) y el israelí Hope Man (Hombre de Esperanza) -que no quieren desvelar su identidad ni hablar con la prensa- compartían impresiones, entre ellos y con el mundo.
Durante la contienda, las comunicaciones con la franja eran muy difíciles. No había electricidad y no siempre Peace Man lograba recargar su móvil. El blog adquirió así más importancia. Bajo el fuego, Peace Man y Hope Man resistían a su manera. "La violencia llevará a más violencia", opinó el primero al estallar la guerra. "Es un gran error -contestó Hope Man-. Pero no me extraña que haya tantos israelís que la apoyen (...) tras 8 años bajo los cohetes". En pleno conflicto, el israelí lograba pensar en mañana. "Tras la guerra deberemos hallar un nuevo principio", difundió. Mientras, su amigo palestino caía en la desesperación: "Espero que tenga la oportunidad de escribirte otra vez". "¿Por qué tantos civiles deben pagar un precio tan horroroso por la estupidez y la incompetencia de nuestros líderes?", se preguntó a su vez Hope Man. Solo con la tregua Peace Man se permitió tener esperanza: "Espero que sea el principio de un nuevo futuro".
Más allá del blog, esta es la historia de dos seres humanos que han compartido momentos memorables. Su amigo Danny Gal, el coordinador del CFE, recuerda algunos. En el 2007, él y Hope Man llevaron a Peace Man a los lugares sagrados de Jerusalén. El mismo año, estando los tres en casa de Hope Man, sonó la sirena y tuvieron que meterse en un refugio. Peace Man supo qué es estar bajo los cohetes.
En cambio, Hope Man no ha podido sentir cómo es la vida bajo ocupación israelí. Fue a Gaza solo una vez, en 1995. "Le gustó mucho", cuenta Gal. No ha podido repetirlo. En el 2000 estalló la Intifada.
Y en el 2007 se cerró la franja. Como Peace Man, un millón y medio de personas están atrapadas en Gaza desde entonces. "Esa es la mayor tragedia", opina el coordinador. Peace Man hacía un máster en la República Checa. Regresó a trabajar un tiempo para poderse pagar la carrera. Ahí sigue, y además en el paro, ya que el bloqueo ha colapsado la economía de la franja. Su amigo israelí intentó ayudarle a salir, sin éxito.
Quizá si se multiplican los lazos un día se rompa el círculo vicioso. Pero el sueño de paz de Peace Man, Hope Man y los demás lo matiza una lectora del blog: "Que palestinos e israelís hablen no basta. El camino hacia la paz y hacia la seguridad de Israel pasa por la justicia para Palestina".
"Prefiero no hablar de justicia, ese concepto no cala aquí. Pero como seres humanos, todos queremos una familia, un trabajo, vivir seguros, soñar, amar. Son cosas que compartimos", afirma Gal. Entretanto, de un episodio de violencia a otro, los lazos son como una gota en el océano, que hoy es un océano de sangre.
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