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Cinco años desde mi ventana
Miércoles 8 de abril de 2009
Cinco años deshojando cada día los pétalos del dolor, los pétalos de la ausencia, de la verdad, de la justicia democrática, los pétalos de la esperanza, los pétalos de la paz. Y sigue siendo 11 de marzo.

- Jesús Abril
- Vicepresidente de la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo
Al evocar la memoria, puedo revivir emociones hondamente sentidas y recordar con cariño cómo la gente vivió los primeros momentos, cuando algunos estábamos fuera de este mundo.
En este largo invierno he conocido la tierna hermosura del ser humano, como reacción a la oscuridad del ser maldito, y algunos, innombrables, han ganado a pulso mi desprecio más despreciable.
Ríos de gentes de toda condición, océanos de emociones incontenibles, abrazos compartidos desde la humanidad de las personas, sin distinción de lengua, raza, religión; hablando el idioma de la solidaridad, el del cariño, el del respeto, el de los buenos deseos, el del nunca más, el de la paz; gente que se olvidó de sí misma para perderse en el consuelo, en la generosidad, en abrazos y más abrazos.
He podido sentir el vacío entre la marea de gentes y escuchar, impactante, el silencio que golpea la incomprensión, mientras las lágrimas generosas, desbordantes, cálidas, resbalan imparables, a veces, diluviando; sentí que hasta el cielo lloraba esos días. Vi ciudadanos del mundo que compartían su soledad ante el asombro y la desesperación de no poder hacer nada más que estar allí.
También pude, sin quererlo, leer la cara de la mentira y la traición, escondida en un mar de paraguas, junto al clamor silencioso de la cordura y la sensatez.
El serrucho de la solidaridad rompió las fronteras y rasgó las barreras para hacer sentirse madrileños a los catalanes, los vascos, los gallegos, los andaluces, los aragoneses y al resto de España, proporcionando libertad para llorar, para sentir, para preguntarse por qué, para anhelar un mundo mejor.
Aunque muchos se bajaron del tren con rapidez, yo no puedo olvidar.
Desde lo profundo de mi corazón quiero agradecer a los millones de personas que sintieron el desgarro en su interior, a los que han sabido presentarlo con respeto, con cariño y ternura, sin golpear nuestro dolor, hurgando en la herida, y a todos los que nos ayudan, cada día, a intentar recuperar la paz que nos robaron.
Transformar el dolor en actos positivos, desde lo individual, o compartido, desde nuestra Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, es el mejor homenaje a su recuerdo.
Somos muchos los que aún miramos al cielo, a nuestras estrellitas, por donde cabalgan, en la memoria y el recuerdo bonito, nuestros caballeros y nuestras damas.
Para ellos, para los que les sobrevivieron y los que vinieron después, lo más preciado de mi alma, de mi corazón, de mi voluntad y de mi recuerdo.
“Gracias, Óscar, por tu preciosa vida”
Jesús Abril
Vicepresidente de la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo
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