International Network for Peace
the net of people deeply affected by political violence
Portada del sitio > Organizaciones miembros > APROVIACI - Asociación Provincial de Víctimas a (...) > Comunicados
Agenda pública - 9 y 10 de febrero de 2007
Miércoles 25 de marzo de 2009
En la confrontación armada que viven nuestros municipios, las Víctimas hemos sido afectadas de diversas maneras, especialmente las mujeres. Dentro de las mujeres un número significativo nos hemos convertido en jefas de hogar por la muerte, desaparición o reclutamiento de los compañeros, hijos, hermanos o padres. Muchas han sido víctimas de violencia sexual, desplazamiento forzado, amenazas y asesinatos. Además nos ha tocado vivir y resistir en medio de un tejido social destruido por el conflicto armado y la violencia. Por su parte los hombres nos convertimos en víctimas directas del homicidio, la desaparición y el secuestro, además del desplazamiento forzado.
En este contexto, venimos participando de una propuesta de Reconciliación en el Oriente Antioqueño, del que hace parte un proceso de formación de 120 liderezas afectivas como Promotoras de Vida y Salud Mental, quienes venimos brindando apoyo psicosocial a unas 1.500 víctimas de los 23 municipios de la región, que han sufrido los efectos de la guerra.
También hacemos parte de la formación y el fortalecimiento de Comités de Reconciliación y Noviolencia en nivel municipal y regional desde donde queremos dar impulso a nuestra organización para dar el paso de víctimas a ciudadanas. Además hemos venido dando pasos para constituir y organizar nuestro propio espacio como víctimas, logrando una personería jurídica que nos da un reconocimiento legal para poder trabajar por la reivindicación de nuestros derechos, y por una reconciliación que nos tome en cuenta, respetando la verdad, la justicia y la reparación.
Pensamos que la reconciliación es un camino largo de recorrer y que por eso debemos empezar a caminarlo ya tomados de las manos hombres, mujeres, niños, niñas, jóvenes, adultos y en general con toda la comunidad, las administraciones municipales, las personerías, comisarías, secretarías de gobierno, iglesias, instituciones educativas, de salud.
Como víctimas del conflicto armado y siempre pensando en la reconciliación, traemos las voces y los sueños de muchas víctimas que buscamos pasar del dolor a la propuesta. De allí que elaboremos nuestras propuestas y pongamos a consideración de la región, de la opinión pública y de todos los actores sociales y políticos la siguiente agenda:
Como Víctimas y organizaciones de víctimas:
1. Debemos continuar con el Fortalecimiento y legalización de nuestras organizaciones municipales de víctimas. Y unirnos en torno a la Asociación Provincial de Víctimas a Ciudadanas.
2. Impulsaremos y propondremos políticas públicas para la atención integral a las víctimas.
3. Promoveremos decididamente los procesos de apoyo psicosocial para atención a las víctimas, y participaremos directamente en ellos.
4. Daremos testimonio de lo que hemos vivido, como una forma de participar en los procesos de Paz y Reconciliación de la región. Para esto proponemos que se empiecen a escribir las historias de cada uno de los casos que se han vivido en el Oriente Antioqueño, que se recopilen en libros de la memoria y que se hagan llegar a la comisión de reparación, a los medios de comunicación y a la sociedad en general. Con este fin queremos respaldar las iniciativas ciudadanas y estatales para desarrollar una comisión de la verdad en el país, para que la verdad histórica y la verdad existencial de nuestros testimonios puedan convertirse en una lección para el país, para que no se vuelva a repetir el horror. Además de ello vamos a impulsar galerías de la memoria en cada municipio donde se puedan recoger las historias, las imágenes de nuestros seres queridos y de nuestra acción noviolenta, incluyendo los procesos con las abrazadas. Queremos realizar acciones culturales y religiosas de memoria, murales de la memoria y la reconciliación, marchas y eventos públicos con el objetivo que nuestra dignidad y la de nuestros seres queridos sea reivindicada. En este sentido queremos que la campaña “Enciende una vela para apagar el miedo y recordar a nuestras víctimas” se siga fortaleciendo para que tenga impacto regional, departamental y nacional.
5. Gestionaremos la asesoría jurídica para acceder a los medios legales que brinda el Estado para poder reivindicar sus derechos.
6. Escuela de formación ciudadana para las víctimas.
7. Atención psicosocial a jóvenes y niños, desarrollando trabajos de noviolencia y participación que permitan transformar dolores, odios y resentimientos.
8. Encuentro Regional de víctimas en la semana por la paz.
Demandamos del Estado:
1. Sobre la Objeción de Conciencia:
a. Que los niños y jóvenes que han sido víctimas del conflicto armado no presten el servicio militar y/o se les respete su derecho a la objeción de conciencia. Consideramos que esto es de vital importancia porque la mentalidad de un niño o un joven víctima tiene una altísima posibilidad de convertirle en un victimario.
b. Que el servicio militar no sea obligatorio, sino servicio social. Pero además que los jóvenes tengan el derecho a negarse a prestar este servicio. Que el artículo 18 de la constitución nacional se haga realidad, no solamente ante la objeción religiosa, sino en todos los casos. Esta objeción de conciencia es una objeción a la guerra.
2. Identificación de los campos minados y promover procesos de desminado. Aunque se tiene conciencia que mientras haya guerra este proceso no depende solamente del Estado; por lo tanto, se proponen acuerdos humanitarios para que esta forma “inhumana” de hacer la guerra no siga afectando a la población civil.
3. Que se reconozca el trabajo de las Promotoras de Vida y Salud Mental y que se pueda destinar un recurso económico para que puedan ser vinculadas a los sistemas locales de salud o promoción comunitaria para hacer su trabajo en los municipios especialmente en las veredas, porque las víctimas del campo no tienen accesos al apoyo psicosocial. Además debe existir un compromiso de parte de la institucionalidad municipal para que se formen más PROVISAMES para trabajar también con niños, niñas y jóvenes. Creemos que este puede ser un medio para promover la reparación psicosocial como parte de la reparación integral. Además que la CNRR se acerque más y conozca esta experiencia para que este recurso humano pueda ser respaldado en la región frente a los gobiernos municipales; para que también, esta experiencia sea multiplicada en otras partes del país.
4. Ayuda humanitaria para las víctimas, especialmente para las viudas y madres cabeza de familia. Se valora la ayuda que reciben los desplazados, aunque es insuficiente, y en muchos casos no reciben lo que estipula la ley. Pero se observa que las demás víctimas que no se han desplazado, que se han quedado en los campos y en los pueblos donde se ha vivido la guerra y el impacto constante de la violencia, en situaciones de pobreza extrema, en muchos casos por su condición de víctimas y por la misma guerra, no han recibido ningún tipo de apoyo por parte del Estado.
Esta ayuda humanitaria debe materializarse no solamente en dinero o mercados, que responden a una lógica asistencialista; sino que garantice sus derechos a la vivienda, educación y salud. Además de generar condiciones de empleo o trabajo para una vida digna, a través de emprendimientos económicos y proyectos productivos.
Así como hay recursos y programas para los desmovilizados, que se destinen recursos reales para las víctimas. Es la mejor manera de garantizar que los ciclos de violencia no vuelvan a emerger.
5. Exoneración de impuestos catastrales de fincas abandonadas por personas en situación de desplazamiento.
6. Una estrategia nacional para que se capaciten las administraciones municipales y puedan tener claros los procedimientos y puedan desarrollar un trabajo de atención integral a las víctimas; esto implica una visión del conflicto armado, derechos de las víctimas, costos de la guerra y otros elementos. Lo cual implica que se puedan promover políticas públicas para la atención integral a esta población.
7. Ampliar plazos para hacer las denuncias, garantizar los procedimientos legales para realizarlas y tener en cuenta el testimonio de las víctimas, aún venciéndose los plazos estipulados por la ley. Revisar los trámites burocráticos para que se puedan facilitar estos procedimientos.
8. Que se garantice una identificación de las víctimas. Que implique un diagnóstico de la situación actual de los sobrevivientes y reconozca especialmente la situación de mujeres, jóvenes y niños.
9. Formación e información sobre los procedimientos para poder denunciar. Ofrecer Garantías y protección reales para poder denunciar las situaciones que se han vivido. Especialmente en el tema de las fosas comunes: poder garantizar la exhumación, la identificación de las víctimas y el publico conocimiento de estos hechos.
Además que las investigaciones que se están desarrollando por parte de la fiscalía, en el marco de la ley de justicia y paz, sobre los hechos cometidos por los actores armados y que denuncian las víctimas, sean exhaustivas para garantizar que los hechos no queden en la impunidad.
10. Que se emprenda una tarea seria por parte del Estado para que se pueda saber la verdad de la violencia en Colombia: procesos de memoria y verdad que recojan la voz de las víctimas, garantizando su protección y seguridad. Que seamos escuchadas públicamente para que la dignidad de nuestros seres queridos sea resarcida. Necesitamos que el Estado garantice la verdad frente a las muertes, desapariciones y otros hechos que nos han afectado.
11. Cátedra sobre la historia del conflicto armado y derechos humanos que permita a los nuevos jóvenes conocer su propia historia y promover en ellos la no repetición.
12. Control eficaz a los procesos de desmovilización, seguimiento a estos procesos e información veraz a la comunidad sobre lo que está sucediendo con ellos. Que el Estado se responsabilice de las nuevas acciones de estos desmovilizados.
Propuestas a la Comunidad:
1. Realización de campañas de noviolencia y de resistencia civil frente a la guerra, incluyendo también la violencia intrafamiliar.
2. Campaña de sensibilización para que las víctimas no sean marginadas, ni estigmatizadas, para que haya un reconocimiento social de éstas. Para ello es fundamental que las víctimas tengan un espacio de participación en las asambleas constituyentes, y que éstas incluyan en su agenda la promoción de políticas públicas para las víctimas.
Ahora bien, estos espacios deben ser asumidos por las víctimas que deben ser sujetas de su propio desarrollo. De esta manera el problema de las víctimas deja de ser un problema privado de ellas, para convertirse en un problema público, que afecta a toda la comunidad y la sociedad.
3. Realización de eventos públicos (cabildos, foros, asambleas, etc.) para que se pueda hacer visible la problemática de las víctimas y se establezcan compromisos, de tal manera que la comunidad se solidarice y se movilice en contra de la guerra, para construir otro oriente posible a través del NO MAS, NI UNA MAS, NUNCA MAS.
4. Proceso de identificación de víctimas con el diagnóstico sobre lo vivido. Los comités de reconciliación deben comprometerse en la elaboración de éste diagnóstico, con el apoyo de personería y administración municipal. Que se recoja no solo la estadística de los hechos violentos, sino que se sepa cuál es nuestra real situación. Este es un medio importante para la visibilización de esta realidad.
5. Que la movilización en la campaña de la luz, convierta la fecha del 7 de diciembre, día de las velitas, en una jornada de NO OLVIDO de las víctimas y un gran clamor por el NO MAS, NI UNA MAS, NUNCA MAS.
Propuesta a los Desmovilizados:
1. Que trabajen en proyectos productivos y no sigan haciendo oficios que tengan que ver con las armas. ¡No Más Guerra!
2. Desarmar no solo su cuerpo, sino también sus corazones, para que logremos cambiar la cultura de violencia. Por ello se sugiere que se realicen procesos de acompañamiento psicosocial para la recuperación de su dignidad. Además que tengan procesos de formación en noviolencia y reconciliación. Este proceso se ve como un requisito fundamental para que se puedan dar encuentros con estos actores, trabajos conjuntos y escenarios de reconciliación.
3. Realizar una reinserción a la vida civil transparente, honesta y clara. Es muy importante que se puedan dar procesos reales de desmovilización y reinserción que den confiabilidad a las víctimas y a la sociedad.
4. Es muy importante que se pueda dar un reconocimiento de la verdad, que sea público y que se asuman las responsabilidades que de esto se deriva, porque es el primer paso de la reparación y favorece la reconciliación.
5. Se les pide explícitamente que NO MÁS, NI UNA MÁS, NUNCA MÁS, que de verdad no haya más muertes por parte de ellos.
6. Que cuando pidan perdón sea un verdadero acto de contrición, y no sólo para obtener beneficios jurídicos.
7. Que la Iglesia Católica participe en procesos de acompañamiento espiritual para que se pueda dar una transformación en sus vidas.
8. Entendemos que los desmovilizados, los combatientes y las personas que han asumido el rol de victimarios, son también seres humanos. Por lo tanto, rechazamos rotundamente que sean víctimas de acciones violentas de venganza, retaliación, ajustes de cuentas, purgas internas y otras acciones que vayan en contra de su integridad física y moral. En síntesis: No queremos una reconciliación que se imponga desde arriba, ni que privilegie el perdón y olvido. Queremos una reconciliación que nos incluya, que reconozca nuestra voz y nuestros derechos. Y que reconozca también la voz y los derechos de los agresores, pero que también permita el reconocimiento de sus responsabilidades, así como nosotros y nosotras vamos a asumir nuestros deberes para la construcción de la paz y la reconciliación.
Hoy queremos que se escuche nuestro clamor:
¡NO MÁS, NI UNA (víctima) MÁS, NUNCA MÁS!
Marinilla, febrero 10 de 2007
-->

