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El perdón de la madre del soldado de las Fuerzas de Defensa israelíes muerto deja frío al palestino asesino
Domingo 8 de noviembre de 2009
[/31/10/2009/]
«A las cuatro de la madrugada me levanté de la cama y fui a leer la carta», dice Robi Damelin. «Unos amigos palestinos sabían que la agencia de noticias Maan había publicado una carta del francotirador en respuesta a la carta que le escribí, pero les resultó duro hablarme de ello. Una noche, hacia las once, encendí el ordenador y tenía un correo electrónico que me había enviado una amiga de América, donde me decía que había una carta. Piénselo: vivo sola, ya era tarde y no podía empezar a llamar a la gente. Estaba perpleja y tenía miedo de leer la carta. No podía dormir por mucho que lo intentaba.»
Justo antes del Yom Kipur, Robi Damelin, de 65 años, activista de la organización Israeli-Palestinian Bereaved Families for Peace (también conocida como Círculo de Padres-Foro de Familias, o PCFF por sus siglas en inglés) reveló en estas páginas (I forgave him, -Lo perdoné- revista Haaretz, 25 de septiembre) una carta inusual de reconciliación que había escrito al francotirador palestino que mató a su hijo David, un oficial del cuerpo de reserva. En marzo de 2002, Ta’er Hamad se colocó con una carabina antigua en una colina frente a un punto de control en Wadi Haramiya, mató a ocho soldados y a dos civiles israelíes y escapó ileso. Dos años y medio después, en octubre de 2004, fue arrestado por una unidad de las Fuerzas de Defensa israelíes que operaba en su pueblo, Silwad. Tras saber que lo habían encarcelado, Damelin decidió contactar con él y su familia, buscando la reconciliación.
«Para mí, ésta es una de las cartas más difíciles que tendré que escribir en mi vida», les escribió unos meses más tarde. «David tenía 28 años, estudiaba en la Universidad de Tel Aviv y estaba haciendo un máster en filosofía de la educación. David era parte del movimiento por la paz y no quería servir en los territorios ocupados. Sentía compasión por todas las personas y entendía el sufrimiento de los palestinos. Trataba a todos a su alrededor con respeto. David era parte del movimiento de oficiales que se negaba a servir en los territorios ocupados pero, por muchos motivos, fue a servir cuando le llamaron para cubrir un servicio de reserva. No puedo describirle el dolor que siento desde su muerte. Después de que capturaran a su hijo, he estado muchas noches sin dormir pensando qué hacer: ¿debería ignorar todo esto o intentar encontrar un camino que lo deje zanjado? Decidí que deseaba escoger el camino de la reconciliación.
Robi Damelin esperó varios años a la respuesta de Hamad, que rápidamente hizo que se esfumara cualquier esperanza que pudiera albergar en la reconciliación. «Supe recientemente del contenido de una carta de Robi Damelin, madre del soldado David, que fue uno de los 10 soldados de la ocupación que fue asesinado en la operación por la que se me condenó a 11 cadenas perpetuas», dijo Hamad. «No puedo dirigirme directamente a la madre del soldado. No porque me resulte difícil hacerle llegar mi respuesta desde la cárcel, sino porque mi mano se niega a escribir en un estilo que personifique la política de la ocupación, que se niega a reconocer y aceptar los derechos de nuestro pueblo. No puedo mantener un diálogo con alguien que insiste en equiparar al criminal y a la víctima, y a la ocupación y a sus víctimas. Ésta es mi respuesta a la carta de la Sra. Robi y con ella quiero criticar su estilo sarcástico cuando cree que con palabras emocionales se puede resolver este conflicto de décadas.»
Hamad rechazó rotundamente la mano que le tendió una madre llena de dolor. «La Sra. Robi no explicó lo que llevó al soldado David a alistarse», continúa. «No conoce el hecho rotundo de que su hijo no sólo participó en la tortura de mi pueblo, sino que además estuvo al frente de los autores de las matanzas y el asesinato. Por su carta, parece que viva en otro planeta. Olvida que el difunto Abu Amar (Yasser Arafat) pidió la paz hace 35 años. Me gustaría recordar a la madre del soldado David que la historia demuestra que un pueblo que no lucha contra la ocupación con todos los medios, incluidas las armas, no puede conseguir sus derechos. Ésa es la lección que debe aprenderse al ver a sus aliados los americanos que fueron humillados en Vietnam y ésa es la lección de la retirada de su ejército del Líbano. Deben apartar sus manos de nuestra tierra y de nuestra gente y, si no, es nuestro deber matar a los asesinos.»
«La Sra. Robi dice que se unió a una organización de padres israelíes y palestinos por la paz después de la muerte de su hijo», añade Hamad. «Ésta es una asociación de padres que perdieron a sus hijos en el conflicto y ella, Robi, está decidida a poner al mismo nivel a nuestros mártires y a sus bajas, asemejando a los que luchan por sus derechos con los ocupadores. Del mismo modo que me negué a dirigirme directamente a la madre del soldado, no deseo conocerla en persona. No puedo conocer a un ocupador de nuestra tierra en la misma tierra. Llevé a cabo la operación como parte de la lucha por la libertad, la justicia y el establecimiento de un estado independiente, no por sed o deseo de asesinar. Los actos de violencia son una necesidad que nos ha impuesto la ocupación y no abandonaré este camino mientras dure la ocupación.»
«Durante más de dos años y medio estuve esperando una carta y, de repente, tras el artículo en Yom Kipur, recibí la respuesta», dice Robi en su casa de Tel Aviv. «No tengo dudas de que el artículo le sirvió de catalizador. Admito que no esperaba que su carta fuera tan cruel y política. Buscaba algo personal porque quizá quería que fuera un proceso personal. Pero no hay nada personal en su carta de respuesta. Es una especie de declaración. También es un manifiesto, pero al final, su carta está llena de clichés políticos. No contiene un pensamiento profundo más allá de la justificación política de los luchadores por la libertad que quieren lograr su propio estado.»
Unos días más tarde, Damelin decidió responder a Hamad. «Ta’er», comenzó, «escribiste que David fue al ejército para matar, pero este joven, que dedicó casi todo su tiempo a conseguir un cambio mediante la educación, dijo: “Si fuera al servicio de reserva, trataré a todos con respeto y así lo harán mis soldados”. Creo que éstas no son las palabras de una persona violenta. Creo que éstas son las palabras de una persona que está convencida de que no deberíamos estar en territorios ocupados. Un palestino al que me encontré después de que mataras a David me dijo que había hablado con mi hijo el día anterior y que sintió mucho oír que lo habían matado. Éste es el lado humano del conflicto. Dices que mataste a 10 soldados y civiles con el objetivo de acabar con el conflicto. ¿Podría haber algún elemento de venganza personal debido a que presenciaste cómo unos soldados israelíes mataban de forma violenta a tu tío y cómo perdiste a otro tío en la segunda intifada? ¿Crees que has cambiado algo? Creo que el asesinato de seres humanos, en ambos lados, sólo contribuye al ciclo de la violencia.»
Damelin dice que sólo escribiendo es capaz de pensar y poner las cosas en perspectiva. «Me senté y en 20 minutos había terminado. Entonces entendí una vez más que realmente ya no soy la víctima de este hombre. Si lo fuera, mi escrito habría contenido mucho más enfado y rabia. Pero no fue así. Mi reacción fue tristeza por toda la situación, por la falta de esperanza, por una persona que, después de recibir una carta así de mi parte, me responde de la forma en que lo hizo. Me pareció triste que él o sus amigos en la cárcel, que quizá le ayudaron a redactarla, no vieran el lado humano: el suyo y el mío.»
Es obvio pero, ¿qué sentido tiene escribir otra carta? Ya ha visto lo que tiene que decir.
«Casi todo el mundo me dice lo mismo. Pero cuando luchas con alguien, el primer encuentro es el más dramático. En el segundo, ya no estás tan enfadado. Quiero que este hombre que mató a mi hijo entienda lo que estoy haciendo.»
Aun con todo, no puede ignorar que él ve a su hijo como un criminal y un ocupante.
«Básicamente dijo que mi hijo es un asesino. Por eso era tan importante para mí escribirle otra vez. Sé que si este francotirador hubiera tenido la oportunidad de conocer a David, no habría podido matarle. En este sentido, mi respuesta es casi para proteger a mi hijo. Y sí, hay algo de insulto cuando dice que no estoy siendo sincera, cuando sé hasta qué punto examino cada día quién soy [y me pregunto] si realmente siento lo que digo.»
¿Hay algo en concreto que le motivara a escribir su segunda carta?
«Desde que recibí su carta, no podía dormir por las noches. Una mañana, muy, muy temprano, estaba preparando la comida para los gatos y escuchando la radio. Esa mañana escuché una entrevista de la BBC a Jo Berry, hija de un miembro del Parlamento británico, y a Patrick Magee, un activista del IRA que fue responsable de poner la bomba en el Parlamento de Londres que mató a su padre. Hablaban sobre su primer encuentro y sobre el proceso de reconciliación por el que están pasando. Era como si estuviera hecho a mi medida: Cuando les escuché pensé que quizá no estaba loca como todo el mundo piensa, y me fui a mi cuarto a escribir.»
«Me resulta difícil imaginar que Ta’er y yo hiciéramos algo así. Me resulta difícil imaginar la continuación de lo que estoy haciendo. No espero recibir ninguna carta la semana que viene y no espero que nos encontremos algún día. Este es un proceso que podría durar 20 años más.»
¿Qué dice tu hijo mayor?
«Cuando le conté a Eran que había recibido una carta del francotirador, esperaba que me dijera “Por Dios, mamá, déjalo estar”. Pero dijo algo realmente bonito. Me dijo: “Mamá, esto también es el comienzo de un diálogo.»
Original en inglés: ver artículo "Forgiveness of dead IDF soldier’s mother leaves Palestinian killer cold "
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